En un país donde la educación suele resaltar a héroes militares, políticos y figuras históricas, la ciencia permanece a menudo en un segundo plano. Y sin embargo, la República Dominicana cuenta con mentes extraordinarias cuyo legado podría inspirar a generaciones enteras.
Uno de esos nombres es Miguel Francisco Canela Lázaro, un dominicano excepcional cuya vida y obra lo convierten en uno de los científicos más completos de nuestra historia.
Hoy, su legado vive con especial fuerza en la Provincia Hermanas Mirabal, donde funciona el Liceo Científico Dr. Miguel Canela Lázaro, una institución que honra su memoria y apuesta por una educación basada en el pensamiento crítico, la investigación y el amor por el conocimiento.
Un hombre adelantado a su tiempo
Nacido en Santiago de los Caballeros el 29 de septiembre de 1894, Miguel Canela demostró desde joven una pasión poco común por la naturaleza y la ciencia. Su acercamiento al mundo botánico comenzó bajo la guía del célebre naturalista Rafael M. Moscoso, quien influyó decisivamente en su formación.
Canela no solo recolectó plantas y construyó su propio herbario:
fue, probablemente, el primer alpinista dominicano, recorriendo la Cordillera Central y explorando lugares que hoy son símbolos de nuestra riqueza natural: Valle Nuevo, la Rucilla, Pico Duarte, Yaque, entre otros.
Un científico multidisciplinario
Pocas figuras dominicanas acumulan una trayectoria tan diversa:
- Médico
- Botánico
- Agrimensor
- Alpinista
- Profesor e investigador
En 1926 participó en la primera mensura y delimitación de un área protegida en el país: el Vedado del Yaque, un proyecto visionario para preservar las cuencas de los principales ríos nacionales.
Su carrera académica lo llevó a París, donde realizó su doctorado en medicina y trabajó en importantes hospitales franceses. Allí hizo aportes a la anatomía humana que hoy llevan su nombre, como los ligamentos Hakim-Canela y Rouviere-Canela.
Defensor de la naturaleza y pionero de la conservación
Su amor por las montañas y la vida natural lo acompañó toda su vida. Desde su rol como Director de Recursos Naturales y del Herbario Nacional, amplió su colección personal a más de cinco mil plantas, que luego llevó al Museo de Historia Natural de París para su identificación.
Décadas después de su muerte, el país reconoció su grandeza:
en 1996 se creó la Reserva Científica Loma Guaconejo en su honor, una de las joyas ecológicas más importantes del noreste dominicano.

Un legado vivo en la Provincia Hermanas Mirabal
En 2012, en Salcedo, nació el Liceo Científico Dr. Miguel Canela Lázaro, la primera escuela pública de enfoque científico del país.
Su creación no solo reconoce al científico, sino que responde a un sueño pendiente: una educación dominicana que inspire, que despierte vocaciones científicas y que muestre a los jóvenes que también tenemos héroes del pensamiento.
Porque, como muchos señalan con razón, en nuestro sistema educativo se enseña poco sobre las grandes mentes dominicanas de la ciencia. Conocer figuras como Canela podría encender la chispa en cientos de jóvenes que, hoy más que nunca, necesitan referentes reales y cercanos.
Un ejemplo para nuevas generaciones
Miguel Canela falleció en 1977, pero su historia sigue siendo una poderosa lección:
la pasión por el conocimiento, la disciplina y el amor por la naturaleza pueden transformar vidas… y hasta un país.
Recordarlo no es un lujo, es una necesidad.
Y cada estudiante que cruza las puertas del Liceo Científico que lleva su nombre continúa escribiendo el capítulo que él comenzó hace más de un siglo.

Luis Rodríguez Fotografía, El poeta del lente.
Cada momento, cada espacio, cada imagen es una razón para no olvidar



